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Mercado interior

1. Una visión para el mercado único del siglo XXI

A principios de 2007, la Comisión Europea presentaba su visión del futuro del mercado interior de la UE. El Presidente de la Comisión, José Manuel Barroso, decía:

«El mercado único es el centro del esfuerzo de Europa. Para los ciudadanos, significa el derecho a vivir y trabajar en otro país de la UE y acceder a una mayor elección de productos y servicios de calidad a precios más bajos. Para las empresas, significa operar en un mercado nacional de 500 millones de personas basado en un Estado de Derecho, con respeto y confianza mutuos. El mercado único es más importante que nunca. Ahora quiero ver cómo se fortalece y adapta al mundo globalizado del siglo XXI».

La fundación del «Mercado Común» se estableció en 1957, cuando el Tratado de Roma creado por la Comunidad Económica Europea (CEE). Desde entonces, ha venido siendo una de las áreas políticas clave de la Unión Europea, que dio un importante paso hacia delante, cuando la Comisión lanzó su iniciativa de mercado único en 1985. En el centro de la política se sitúan las «cuatro libertades»: libre circulación de personas, mercancías, servicios y capitales.

Según los cálculos de la Comisión, de 1993 a 2003 el mercado único creó al menos 2,5 millones de puestos de trabajo y generó cerca de novecientos mil millones de euros en riqueza.

Cincuenta años después de su comienzo, la Comisión está cambiando el objetivo del mercado único de la eliminación de barreras en los intercambios transfronterizos a asegurar que los mercados funcionen mejor para beneficio de los ciudadanos, consumidores y empresarios. Esto debería llevarse a cabo «con una vista hacia la promoción de un entorno empresarial competitivo que respeta la elección del consumidor y es social y medioambientalmente responsable». La Comisión también quiere una evaluación mejorada del impacto social de una mayor integración y de la apertura de los sectores a la competencia.

Muchos ciudadanos europeos han manifestado su preocupación acerca de los impactos negativos percibidos de la globalización. Según la Comisión, anticipar y acompañar el cambio para las personas y sectores directamente afectados por la apertura del mercado es una cuestión de justicia social. De hecho, el así llamado Fondo de Ajuste a la Globalización (FAG) de la UE fue introducido en 2005 como respuesta a dicha preocupación, particularmente en Francia, y como ayuda a los trabajadores despedidos como resultado de la liberalización comercial. El Fondo hará efectivos hasta 500 millones de euros al año en apoyo financiero para ayudar a estas personas a encontrar un nuevo empleo.

La Confederación Europea de Sindicatos (CES) y Businesseurope, la organización de empleadores de la UE, han acogido la nueva visión del mercado único del siglo XXI de la Comisión Europea.

En cualquier caso, todavía queda mucho por hacer por la conclusión del mercado interior. En ciertas áreas sensibles, particularmente la salud, los servicios financieros y las industrias de redes tales como la energética, perfeccionar la integración del mercado de la UE aún llevará su tiempo.

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