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política del espacio

1. Novedad en la agenda de la UE: la política espacial europea

La sociedad confía en el funcionamiento constante de una serie de infraestructuras espaciales: satélites que distribuyen emisiones de noticias y deportes desde todas partes del mundo, sistemas de navegacion que determinan posiciones y rutas de viaje, y satélites de observación de la Tierra que respaldan la formulación de previsiones meteorológicas bastante fiables. Las infraestructuras espaciales mantienen una amplia gama de servicios e iniciativas dirigidos a entender y superar problemas globales, como la política medio ambiental y el cambio climático. El espacio más allá de la atmósfera de nuestro planeta ha sido siempre un tema fascinante para la humanidad: el sol es el factor clave de toda la vida en la Tierra, las estrellas envian su luz parpadeante al cielo nocturno desde muy lejos y las galaxias aún más lejanas disparan los pensamientos acerca de lo desconocido. La carrera espacial entre Rusia y América comenzó hace unos cincuenta años con el lanzamiento del primer satelite, el Sputnik 1 en 1957, y el primer vuelo de un humano a la luna con la misión Apollo 11 en 1969. Ambos acontecimientos demostraron lo que se podía alcanzar con grandes esfuerzos yun gran esfuerzo y las mejores tecnologías.

En 1975 unos pocos Estados europeos establecieron su agencia espacial propia, la [Agencia Espacial Europea (AEE)] (http://www.esa.int/esaCP/index.html), para coordinar las actividades de investigación espacial a escala europea. Con el desarrollo de varias generaciones de lanzadores Ariane, se estaba intentando garantizar el acceso independiente de Europa al espacio. La AEE es una organización intergubernamental sin un vínculo formal orgánico con la UE. Ambas instituciones tienen diferentes Estados miembros y están gobernadas por distintas reglas y procedimientos.

Cuando las Comunidades Europeas fueron fundadas en 1957, los retos de los días de posguerra eran la falta de comida y energía, la reconstrucción y la cooperación pacífica. Así, los primeros tratados no incluían una responsabilidad explícita para la política espacial. Esta situación no cambió hasta que los Jefes de Estado y de Gobierno aprobaron el Tratado de Niza y al mismo tiempo la consiguiente Conferencia Intergubernamental sobre el futuro de Europa en el Consejo Europeo de Niza de diciembre de 2000. La CIG propuso en 2004 incorporar la política espacial a las responsabilidades o “competencias” de la UE. Aunque el borrador de la Constitución Europea no encontró la aprobación de la totalidad de los ciudadanos de la UE en el proceso de ratificación, la última reforma del tratado, el Tratado de Lisboa, incluye ahora a la política espacial junto al desarrollo tecnológico y la investigación.

La base común en la actual Política Espacial Europea reside en un acuerdo marco entre la UE y la AEE, que entró en vigor en 2004 y establecía un Consejo de Espacio, una reunion conjunta y regular entre la UE y la AEE a nivel de los ministros responsables y Comisarios de la UE. En 2007, la cooperación condujo a la adopción de la Política Espacial Europea que origina la importancia estratégica de los sistemas espaciales y las infraestructuras espaciales para Europa. Es un documento político conjunto de la Comisión Europea (el brazo ejecutivo de la UE) y la Agencia Espacial Europea. El Consejo de Espacio adoptó esta línea política en mayo de 2007 con un fuerte apoyo politico. “Estamos extremadamente agradecidos por la entusiasta y abrumadora respuesta a esta Política Espacial Europea” manifesto entonces el vicepresidente de la Comisión Günter Verheugen. “Hemos reafirmado la posición de Europa como una potencia espacial mundial. Europa posee algunas capacidades tecnológicas y científicas espléndidas en comparación con cualquier otro en el mundo”. La Política Espacial Europea orienta la coordinación de programas espaciales civiles en Europa, explotando las sinergias entre los programas espaciales militares y civiles, apoyando las infraestructuras espaciales europeas como los satélites de navegación (Galileo), la observación de la Tierra (GMES) y las comunicaciones por satélite, manteniendo una industria espacial europea competitiva y apoyando la base científica y tecnológica de programas de investigación espacial.

“En total, los Estados miembros de la UE y la AEE incluyen 29 países, ahora todos unificados y comprometidos en una extensa política común” dijo el Director General de la AEE, Jean-Jacques Dordain en la Cumbre Espacial de 2007. Con el apoyo oficial del Consejo de Espacio, la Política Espacial Europea tiene, por primera vez, el apoyo explícito de todos los Estados miembros de la UE y la AEE, lo que otorga a Europa un claro mandato politico para actuar en la arena mundial.

La nueva Política Espacial Europa hace referencia específica a las infraestructuras de defensa y seguridad, que se dirigen a aumentar las sinergias entre los programas espaciales militares y civiles y, en particular, mediante el apoyo de la interoperabilidad de estos sistemas para asegurar que las inversiones son maximizadas (i.e., el doble coste de desarrollo del sector civil y militar se evita). Europa, confirma, continuará también buscando un acceso autónomo al espacio. Hoy, Europa mantiene su dependencia, al menos en parte, de Estados Unidos y Rusia en cuanto a recursos no humanos y su dependencia total cuando se trata de humanos en misiones. Sin embargo, la relación con los socios no-europeos es un asunto prioritario, incluidos nuevos participantes como India y China. La nueva política espacial proporciona un mecanismo específico de coordinación para este tipo de cooperación internacional y la participación europea en la Estación Espacial Internacional (EEI).

Específicamente, la estrategia confirma un apoyo continuado para futuros avances en la explotación de iniciativas espaciales de bandera europea, como un sistema europeo de posicionamiento global (Galileo), la Vigilancia Global del Medio Ambiente y la Seguridad (GMES) y aplicaciones de comunicación por satelite. El apoyo para el avance tecnológico y científico se centrará en territorios críticos de tecnología identificados y apoyados principalmente a través de los Programas Marco de Investigación de la UE.

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