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Energía del futuro

1. Introducción

“La UE y el mundo se encuentran en una encrucijada respecto al futuro de la energía. El cambio climático, la dependencia creciente respecto al petróleo y otros combustibles fósiles, el crecimiento de las importaciones, y el aumento de los costes de la energía están haciendo vulnerables a nuestras sociedades y economías. Estos retos reclaman una respuesta ambiciosa y global.”

Programa de trabajo de las fuentes de energía renovables de la Comisión Europea

El cambio climático es posiblemente el tema más acuciante en el mundo, y es por tanto fundamental en la agenda de la UE. Comprende politicas ambientales, de energía, transporte y relaciones exteriores. Estas políticas, que siempre han tenido algún grado de interconexión, se están integrando cada vez más por necesidad. En adelante, la escasez de combustibles fósiles y los conflictos regionales sobre ellos tienen la capacidad de perturbar seriamente la seguridad y la economía europeas, y los efectos potenciales del cambio climático sólo pueden agravar estos problemas.

En octubre de 2007 el antiguo vicepresidente de EE.UU. Al Gore, junto al Panel Intergubernamental de Cambio Climático de la ONU, recibe el Premio Nobel de la Paz por su esfuerzo por aumentar la concienciación sobre el cambio climático. Gore fue uno de los “tres evangelistas del cambio climático” en recibir el prestigioso galardón. También está entre dos de los tres últimos ganadores del Nobel defensores del medio ambiente. El Comité Nobel, que reconoce a los defensores de la paz, está enviando una señal clara. Una de las grandes amenazas a la paz en nuestros tiempos es la llegada del cambio climático y el rápido declive de las fuentes de energía que lo causan.

Cerca de un 80 por ciento de la energía que la UE consume procede de combustibles fósiles –petróleo, gas natural y carbón. Una proporción significativa y en aumento de ésta procede de fuera de la UE, lo que la hace vulnerable a las reducciones de abastecimiento o al aumento de los precios. Esta mezcla de combustibles es también insostenible con respecto al cambio climático.

Dentro de la Unión Europea, las mayores reservas de petróleo y gas están en el Mar del Norte, de cuya producción se encargan Dinamarca, Países Bajos, Alemania, Reino Unido y Noruega. En Europa, Noruega es el mayor productor de petróleo y gas natural, y su StatoilHydro es el mayor productor de gas natural y petróleo en alta mar del mundo. Se cree que ambos recursos han pasado el pico de producción, de petróleo en 1999 y el gas natural, quizá, en 2000-2001. Esto significa que las reservas en Europa están en disminución, aún cuando la demanda crece por todas partes. La UE tendrá, por tanto, que importar un porcentaje cada vez mayor de su gas natural y petróleo desde fuera.

Los problemas energéticos de la UE no son algo aislado. En julio de 2007, la Agencia Internacional de Energía predijo una “crisis de abastecimiento” global de petróleo en cinco años, debido a que la demanda está aventajando al abastecimiento de los países que no son de la OPEP en cerca de un 1 por ciento, lo que significa que la OPEP tendrá que aumentar la producción para satisfacer la demanda mundial, de la que sólo se espera que aumente. Pero la AIE también predijo que los niveles de producción de la OPEP empezarían a descender después de 2009. Es difícil realizar una estimación de las reservas de combustible fósil que quedan a largo plazo porque muchas regiones productoras de gas natural y petróleo, la OPEP incluida, mantienen sus niveles de reservas en secreto.

En octubre de 2007, el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente publicó su cuarto informe Perspectiva del Medio Ambiente Mundial. El director ejecutivo, Achim Steiner, declaró: “La población humana es ahora tan grande que la cantidad de recursos que se necesitan para mantenerla excede a lo que está disponible de acuerdo a los patrones actuales de consumo”. El informe concluía que las emisiones anuales de CO2 procedentes de combustibles fósiles se han elevado en cerca de un tercio desde 1987 y que la amenaza de cambio climático era ahora tan urgente que sólo interrupciones muy grandes del 60 al 80 por ciento de gases de efecto invernadero podría parar un cambio irreversible”. Los efectos del calentamiento global “están acelerando paso a paso…más allá de los contextos y modelos que hemos estado usando”, declaró Steiner.

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